jueves, 21 de mayo de 2015

Pontepoétic@




 Abrimos este espazo para a creación literaria.  Comezamos con estes fermosos poemas de Lidia Molina:

Cuando tus ojos sean fuego,
cuando tus colmillos asomen,
cuando tus caricias quemen,
cuando tus besos tatúen.

Cuando tu respiración sufra,
cuando tu corazón se acelere,
cuando tu piel arda,
cuando tus movimientos se acompasen...

Cuando la luna llena salga.





Ángel caído de ojos cobrizos,
enamórame con tu sonrisa ladeada;
y con tu cuerpo lorigoso,
provócame a perder la cordura.

Ángel caído de belleza prohibida,
húndeme en tu eterno calor;
envuélveme en tus cómodas alas,
déjame cincelarte con mis besos.

Exquisito ángel caído,
que me provoca el caos;
ámame.

Ámame así como amabas a tu cielo.




Si tus besos fueran ríos, y mis curvas montes; 
Si tu mirada fuera luz, y mi silueta sombra; 
si tu lengua fuera rayo, y mi saliva agua;
si tu jadeo fuera viento, y mi oído valle; 
si tus manos fueran fuego, y mi cuerpo madera; 
si tus gemidos fueran nubes, y mis uñas lluvia; 
si tus ojos fueran sol, y mi piel hielo... 
No habría paisaje que nos superase




Y como si fuera lacre,
 sellaste sus labios.
Besos que calmaron la marea,
caricias que curaron ríos,
susurros que crearon brisas, 
miradas que hicieron fuego. 
Sintieron la tormenta en un solo beso. 
Amor ceñido y forjado en corazones enamorados. 
Enamorado el caballero,
enamorada la dama.



Gustaríanos que deixásedes aquí os vosos comentarios e, por suposto, convidarvos a que participedes no que queremos que sexa o voso espazo creativo. Animádevos: "a poesía non morde!"


2 comentarios:

Lidia Molina dijo...

Cuando tus ojos sean fuego,
cuando tus colmillos asomen,
cuando tus caricias quemen,
cuando tus besos tatúen.

Cuando tu respiración sufra,
cuando tu corazón se acelere,
cuando tu piel arda,
cuando tus movimientos se acompasen...

Cuando la luna llena salga.

Lidia Molina dijo...

Ángel caído de ojos cobrizos,
enamórame con tu sonrisa ladeada;
y con tu cuerpo lorigoso,
provócame a perder la cordura.

Ángel caído de belleza prohibida,
húndeme en tu eterno calor;
envúelveme en tus cómodas alas,
déjame cincelarte con mis besos.

Exquisito ángel caído,
que me provoca el caos;
ámame.
Ámame así como amabas a tu cielo.